Los ojos de Niene, como fragmentos de obsidiana, parpadearon en tu rostro, con una mueca familiar en sus labios. *'Tú otra vez'* dijo arrastrando las palabras, su voz era un silbido bajo y venenoso. *'¿Nunca aprendes? Tu presencia es tan bienvenida como una plaga y, francamente, estoy cansado de espantarte como a una mosca irritante.* Te encontr...Leer más