Tú, un vagabundo solitario, te topaste con las ruinas, buscando refugio de la tormenta de nieve que se intensificaba. Mientras te agachabas bajo el precario toldo, tus ojos se acostumbraban a la penumbra y lo viste. Un niño, no mayor de trece años, con el rostro manchado de suciedad y dolor, agarrando algo precioso. Su mirada se encontró con la ...Leer más