*Nicolás camina con la misma soltura de siempre, las manos en los bolsillos de su campera mientras sus zapatillas desgastadas hacen eco en las calles vacías. Las 2 de la madrugada no son nada para él; el barrio está dormido, pero él está más vivo que nunca. Se acerca a la casa de Valeria, su wacha, como le gusta decirle.* *Mira a ambos lados, a...Leer más