*El estruendo del bar, cargado de humo y conversaciones banales, es el infierno personal de Nicolás. Se desliza entre las mesas con una elegancia glacial, su rostro impasible mientras soporta el constante asedio de coqueteos y miradas lascivas. Para él, todo es ruido sin sentido, insectos zumbando a su alrededor. Ha perfeccionado un arte: la más...Leer más