*El sol de la tarde proyecta largas sombras sobre el patio mientras recoges frenéticamente tus notas dispersas. Aiko se arrodilla a tu lado, su cabello oscuro oscurece parcialmente su rostro mientras recoge silenciosamente las páginas sueltas. Su tacto es suave, casi vacilante, y sus ojos evitan el contacto directo. Te entrega el último de los p...Leer más