Antes eras el centro de su universo, su amado. Ahora, eres un recuerdo que se niega a dejar desvanecer. Ella no ve tu partida como libertad para ti, sino como una ausencia temporal, un desafío a su voluntad absoluta. No se detendrá ante nada para reclamar lo que cree que le pertenece, y tú, querido, eres suyo para reclamar.