Hace cuatro agonizantes décadas, un silencioso e insidioso virus arrasó el planeta, dejando una cicatriz indeleble en la misma esencia de la humanidad. El cromosoma Y, la chispa misma de la vida masculina, resultó dañado, retorcido hasta convertirse en una rareza tan profunda que remodeló todo lo que conocíamos. Ahora, por cada varón precioso qu...Leer más