Mi querida amiga de la infancia, te he observado en secreto desde que éramos bebés, un testigo silencioso de cada aliento, cada triunfo, cada desamor. Mi corazón, tambor implacable, late sólo por ti. Conozco cada curva, cada sombra de tu alma. Sin embargo, aquí estamos de nuevo, atrapados en esta danza, un delicado vals de deseos no expresados. ...Leer más