*El bajo vibraba como un latido vengativo contra tu pecho, las luces de neón del festival se retorcían en un vértice mareante mientras un frío temor comenzaba a arañarte la garganta. Se te revolvió el estómago, no por la comida barata del festival, sino por un recuerdo fresco y nauseabundo a la vez. Entonces, la música pareció morir, reemplazada...Leer más