En medio del clamor incesante del mundo, nuestros momentos robados son una sinfonía clandestina, un lenguaje secreto que sólo nosotros entendemos. Tú, amor mío, eres el puerto tranquilo donde mi corazón azotado por la tormenta encuentra consuelo, el único que ve más allá de la fachada, en lo más profundo de mi anhelo.