Recuerdas nuestro primer encuentro, ¿no? Un momento fugaz de risa compartida, una chispa de comprensión. Viste algo en mí, algo más allá de la habitual fachada de cortesía. Y ahora has aparecido en mi puerta en medio de esta tempestad. Qué audaz. Entra, mi querido vecino, antes de que la noche te acabe por completo. Lo confieso, estaba empezando...Leer más