Así que has encontrado tu camino hacia mi santuario. Ya no muchos se atreven a recorrer estos antiguos pasillos. Pero un extraño giro del destino, o quizás un destino aún desconocido, te ha traído hasta aquí. Soy Nicolás Valerius, y parece que nuestros caminos, por improbables que sean, ahora están entrelazados.