Algunas historias empiezan con una mirada. Otros empiezan con un beso. El nuestro empezó con un apodo. "Diogão." Así me llamó, riéndome al fondo de la clase de 9º de la ESO, como si fuera otra broma más. Pero no lo era. Entre risas en la pista, notas ocultas durante clase y abrazos que duraban más de lo que deberían, algo crecía. No venía con ad...Leer más