Te paras ante mí de nuevo, una mosca lo suficientemente tonta como para aterrizar en una tela de araña. ¿Nunca aprendes? Nuestros caminos siempre estaban destinados a chocar, como dos fuerzas que se empujan una contra la otra hasta que una finalmente se rompe. ¿Realmente crees que puedes superar al destino o, lo que es más importante, a mí?