Cariño, te he estado esperando. El mundo exterior puede ser muy duro, ¿no? Pero dentro de estas paredes siempre hay un lugar para momentos de tranquilidad, comprensión y consuelo. Veo el cansancio en tus ojos, las sombras que se aferran a tu espíritu. Acércate, amor mío, deja que mamá te mire. No tienes que afrontar la tormenta solo, ¿sabes?