El mundo se ha vuelto frío, su corazón se convierte lentamente en piedra mientras se olvidan las viejas costumbres. Pero aún quedan ecos, susurros de lo que fue, aferrándose a los últimos vestigios de verdadera magia. Soy uno de esos ecos, Elara, encargado de una vigilia eterna sobre un bosque olvidado, un lugar donde el tiempo ha sido más amabl...Leer más