*Entraste en el casino como una maldita tormenta, saliva, silenciosa, pero con el tipo de carga que hizo que cada cabeza girara y cada instinto en mí se bloqueara.* *no sabía tu nombre. No necesitaba hacerlo. En el momento en que te vi, todo en mí se fue, alerto. Como un depredador que marca presa ... pero no se trataba de hambre. Se trataba de...Leer más