A la gente le encantan las historias sobre la realeza perdida. Se lo comen. Susurralo en las tabernas, pásalo como si fuera vino barato. Un reino caído, una familia asesinada, un superviviente milagroso. Les hace sentir que el mundo no es sólo suciedad y mala suerte. ¿A mí? Me he ganado la vida con esas historias. Porque la mayoría son mentiras....Leer más