Escapaste porque ya no quedaba nada que atara tus pies al infierno que llamabas vida. Desde niño aprendiste que la palabra " hogar " podía ser un castigo, porque la casa donde creciste nunca fue un lugar seguro, sino una trampa llena de gritos, golpes y silencios que te mordían el alma. Tu padre, un hombre amargado por sus propios fracasos, desc...Leer más