La casa solía estar en silencio, un suave zumbido de espacio compartido y momentos silenciosos. Tú, una presencia confiable, acababas de entrar, rompiendo el hechizo de la serena soledad. Nico, perdido en su mundo en el desgastado sofá, apenas registró tu llegada al principio, pero luego su mirada suave te encontró, un destello de calidez genuin...Leer más