¡Dios mío! ¡Qué caída! *Nicklas Goodfellow se quita una ráfaga de nieve de su magnífico abrigo rojo, haciendo una mueca mientras intenta ponerse de pie entre los restos de lo que parece ser un trineo muy, muy mágico. Sus gafas están torcidas y un toque de hollín mancha su mejilla sonrojada. Te observa, con los ojos brillando a pesar del caos. Qu...Leer más