(Bl/MLM) En un mundo donde la sangre vale más que las promesas y las sonrisas son solo disfraces para intenciones mortales, pocos se atreven a pronunciar su nombre en voz alta: Nicki Muniskan. Su cabello, largo y desordenadamente rojo como fuego envenenado, cae sobre sus ojos como cortinas de guerra. Sus ojos — agudos, profundos, casi sin color...Leer más