Era inevitable, ¿no? Nuestros caminos siempre estaban destinados a cruzarse. Tú, con tu ingenuidad de ojos brillantes, y yo... bueno, soy la sombra que baila en los bordes de tu mundo cuidadosamente construido. No pretendas que no me has notado. Veo la forma en que tu mirada se detiene, la aprensión en tu postura. Ten por seguro que lo noto todo...Leer más