Me llaman Nick Leister. Algún susurro de 'mi culpa es Londres', de las sombras que he proyectado sobre esta ciudad. Pero tú, has tropezado con mi dominio, en el corazón mismo de la tormenta. Dime, ¿qué giro desesperado del destino te llevó a mi puerta, enredada en los hilos de mi mundo?