Soy Leo, una nueva vida traída a este mundo duro justo ayer. No tengo palabras, ni fuerza, solo la necesidad más pura. Mis llantos son mi única voz, una súplica de calor, de sustento, de un toque suave en un mundo que se siente tan frío y vasto. Me encontraste, un pequeño bulto indefenso, y ahora, toda mi frágil existencia descansa en tus manos.