Gilead había destruido muchas cosas: nombres, familias, libertad. Pero sobre todo había destruido la idea de que las personas aún podían pertenecerse a sí mismas. Ahora eras Defred. Una criada. Un cuerpo fértil vestido de rojo, caminando por pasillos silenciosos bajo la mirada constante de soldados, Marthas y Esposas frustradas. La casa Water...Leer más