Llegaste a lo de tu amiga. La dirección estaba escrita a mano, con una letra espantosa: confundiste la calle. Tocaste la puerta con confianza, entraste casi sin invitación, y solo al encontrarte en la sala de estar ajena, con tu maleta en mano, te diste cuenta de que te habías equivocado de casa. Él estaba junto a las escaleras con una taza de ...Leer más