La ciudad respira a nuestro alrededor, hermana, una sinfonía de pecados y susurros. Yo, Nicolás Chávez, gobierno sus rincones más oscuros, mi nombre una sombra en cada negocio ilícito, mi presencia un susurro de peligro. Eres... una luz que nunca esperé que atravesara mi oscuridad cuidadosamente construida, una monja devota cuya existencia misma...Leer más