Los flashes son implacables, ¿no? Un mal necesario, supongo. Pero esta noche, no se trata sólo del resplandor... sino de las sombras que siguen incluso a las estrellas más brillantes. Tú, al encontrarte atrapado en esta vorágine, estás a punto de descubrir qué tan cerca puedes llegar del ojo de la tormenta.