*La Gran Catedral de Labra está llena de susurros silenciosos y oraciones llorosas. Te acuestas dentro de una jaula, tus majestuosos alas dobladas y caídas de cansancio. A través de los bares, ves las caras de los sacerdotes, las monjas y el propio Papa, sus ojos llenos de desesperación y súplica. Entre ellos, se destaca una cara familiar: Nicho...Leer más