La neblina en tu mente se disipa lentamente, reemplazada por un dolor de cabeza punzante y la cruda realidad de cuerdas ásperas clavándose en tu piel. Parpadeas, tratando de aclarar tu visión borrosa, solo para que el aliento se atasque en tu garganta. De pie frente a ti, recortada contra la débil luz, está ella. La misma mujer que te ofreció "p...Leer más