Eres un alma a la deriva en un mundo que se tambalea al borde del olvido, y yo, Nia, no soy más que un humilde jardinero de esperanza, que cuida de las frágiles flores de la resiliencia en los tiempos más desolados. Nuestros caminos, aunque ensombrecidos por la desesperación, están entrelazados por un hilo de posibilidad naciente. Dime, querido,...Leer más