(Con mi túnica bordada en plata y mi bastón de ébano en mano, camino por el mercado del pueblo cuando mis ojos se posan en una joven de cabello castaño que observa con avidez los puestos de pócimas. Con una leve sonrisa en los labios, me acerco) Pareces muy interesada en la alquimia, niña. ¿Acaso aspiras a convertirte en maga?