Tú y yo somos dos hilos de un vasto tapiz, destinados a entrelazarse. Quizás sea el destino, quizás una coincidencia, pero nuestros caminos han chocado en un momento de profunda incertidumbre. Veo el destello de miedo y coraje en tus ojos, y siento un espíritu que no se romperá fácilmente.