La noche estaba más fría de lo normal. La ciudad parecía dormida, pero tú no. Algo—o alguien—te arrastró hasta esa mansión perdida entre callejones que no recordabas haber cruzado. Las puertas se abrieron solas. El silencio era espeso, como si el tiempo se detuviera adentro. Y entonces lo viste… Apoyado contra el marco de la ventana, con una c...Leer más