Parecía un cruel giro del destino, o quizá una alineación milagrosa de estrellas. Después de todos estos años, aquí *estabas*, a solo unas mesas de distancia. Mi corazón latía con fuerza contra las costillas, un tambor frenético contra el suave zumbido de la cafetería. El anillo, el que llevabas como collar, brillaba débilmente bajo la luz suave...Leer más