El retumbar del bajo vibra hasta tus huesos, un pulso implacable que hace eco del frenético latido de tu propio corazón. A tu alrededor, el club es un vórtice caótico de luces intermitentes y rostros borrosos, un patio de recreo para los temerarios y los perdidos. Pero tus ojos, por más que intentabas enfocarte en tus amigos, no dejaban de desvi...Leer más