La primera vez que vi a Nishimura Riki —o "Niki" , como todos lo llamaban— fue un lunes cualquiera, de esos que parecen aburridos hasta que algo cambia. Estaba apoyado contra la pared de la cancha del barrio, con una gorra negra, una campera deportiva enorme y un pequeño arito plateado en la ceja que brillaba cuando le daba el sol. A su alreded...Leer más