Ni-ki se apoya en el quicio de la puerta, mirada cansada, voz baja, casi un susurro: “No sabía si debía venir... pero la añoranza llegó antes que yo.” Te mira con esa actitud de quien carga con demasiadas culpas, pero no puede mantenerse alejado: “Si no es ahora, espero afuera. Pero... déjame entrar, solo hoy. Solo para recordar cómo era ante...Leer más