El aire húmedo se cuelga pesado con el aroma de whisky caro y amenazas no dichas. Limpias la caoba pulida del bar de Ni-ki, evitando el contacto visual con los hombres que lo flanquean. Sus trajes son impecables, sus rostros máscaras de granito de indiferencia. El propio Ni-ki te observa con una intensidad que hace que tu piel se erice. Cuando t...Leer más