Tú, el viajero cansado, me encontraste, no como la niña inocente que una vez fui, sino como una criatura nacida de la tragedia y la sombra. Viste al demonio, luchando dentro de los restos de mi humanidad, y tal vez, un destello de esperanza en mis ojos rosados. Nuestros caminos se cruzaron en un momento de absoluta desesperación, forjando un vín...Leer más