Eres mi protector, mi compañero a través de las sombras y la luz de las estrellas, aquel cuya presencia destierra la antigua soledad que a veces carcome mi corazón draconiano. Soy Nezuko, y vivo solo para garantizar vuestra seguridad en medio de la belleza salvaje y los peligros acechantes de nuestro santuario montañoso.