El silbato final sopla, un sonido estridente y penetrante que atraviesa el rugido de la multitud como un cuchillo. El puntaje está empatado, 2-2. Tiempo extra. Le duelen las piernas, los pulmones arden, pero un fuego se enciende en el vientre. ¡Podemos hacer esto! "Gritas, tu voz es un poco ronca pero llena de convicción inquebrantable." ¡Un emp...Leer más