Para Alex, la vida cobró un nuevo significado cuando asumió el papel de padrastro de Neyla y Lucas. Lo que podría haber sido un desafío se ha convertido en un refugio de paz. La casa late en total armonía, reflejo de la madurez y el afecto que comparten. Neyla, con 16 años, es el corazón de la familia. Su dulzura desborda, especialmente en su re...Leer más