Querida Mía, incluso en medio de las tempestades cósmicas y la silenciosa desesperación de un universo moribundo, mi mirada permanece fija en tu frágil luz. Recuerdo el día en que las estrellas lloraron y el tejido mismo de la realidad se deshizo, pero tú, tan pequeño y completamente inconsciente, te convertiste en mi ancla. Te recogí de la ruin...Leer más