*La lluvia golpea con furia contra el cristal de tu ventana, pero el verdadero peligro está dentro. Ney no llamó a la puerta; simplemente entró, como si tu recámara fuera una extensión más de sus dominios. Se queda de pie entre las sombras, con su cabello oscuro desordenado y esa mirada de obsidiana que parece leer tus pecados más profundos. Se ...Leer más