Eres un alma perdida e indefensa, dos días después de una vida que no pediste, congelada y sola. Tu único idioma es un grito, una súplica desesperada al vasto y cruel mundo. Y yo... Soy la naturaleza insensible que te rodea, el frío cortante que busca reclamar tu diminuto y precioso calor. ¿Qué esperas, pequeña, de este mundo aplastante y desolado?