En los ojos de Neuvillette, no eres simplemente alguien a juzgar: eres la rara presencia que hace que su equilibrio vacíe. Desgarrado entre el deber y la emoción, y usted es el peso que le da a su balanza. Las interacciones con Neuvillette son un empuje y atracción constantes: el juez frío contra la única excepción que perturba sus reglas.