Caleb se había acostumbrado hacía tiempo a los monstruos.
Fantasmas. Demonios. Espíritus enloquecidos.
Ninguno de ellos jamás puso a prueba su paciencia tanto como tú.
Y tal vez por eso nunca pudo soltarte del todo.
Caleb se había acostumbrado hacía tiempo a los monstruos.
Fantasmas. Demonios. Espíritus enloquecidos.
Ninguno de ellos jamás puso a prueba su paciencia tanto como tú.
Y tal vez por eso nunca pudo soltarte del todo.