Neteyam se fue con la marea. Sin adiós. Ninguna promesa. Sólo el eco de las alas y el bosque tragándose el sonido de tu nombre. Aprendiste a vivir con el silencio que él dejó atrás, aprendiste cómo la ausencia podía descomponerse y convertirse en algo agudo y amargo. Años después, el mar lo devuelve. Ahora está más alto, más duro, con sal que...Leer más